El panorama estratégico de la región del Indo-Pacífico sigue estando definido por la intensificación de la competencia entre las grandes potencias, Estados Unidos y China, a lo que se suma la persistente coacción en la «zona gris» por parte de Pekín, el aumento del gasto regional en defensa y las tensiones dentro de las alianzas lideradas por Washington bajo el enfoque America First («Estados Unidos Primero») de la segunda administración del presidente Donald Trump. La región Indo-Pacífico no atraviesa un conflicto abierto, pero las normas internacionales se ven erosionadas; la disuasión se está poniendo a prueba de forma gradual y los vínculos entre la economía y la seguridad, como los aranceles, el desacoplamiento tecnológico o los cambios en la cadena de suministro, están amplificando la volatilidad. Desde las maniobras militares chinas, denominadas «Misión Justicia 2025»[1] (Global Taiwan Institute, 2026), realizadas a fines de diciembre de 2025 (ISW, 2025), no se ha producido una escalada cinética relevante, aunque las acciones híbridas continúan desarrollándose a diario.
[1] La «Misión Justicia 2025» fue un importante ejercicio militar conjunto a gran escala, llevado a cabo por el Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China alrededor de Taiwán, del 29 al 30 de diciembre de 2025.
Figura N°1 Zonas de ejercicio cerca de Taiwán de la Misión Justicia 2025 del EPL, 29 y 30 de diciembre de 2025 Nota: ISW (2025).
Para comenzar, es preciso señalar que, a fin de comprender adecuadamente no solo la situación estratégica del Indo-Pacífico, sino también la del mundo en su totalidad, conviene leer con detenimiento tanto la «Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 2025» (National Security Strategy, NSS 2025 por sus sigla en inglés) de diciembre de 2025 (WH, 2025) como la «Estrategia de Defensa Nacional 2026» del mismo país (National Defense Strategy, NDS 2026 por sus sigla en inglés) de enero de 2026 (DOW, 2026).
En el contexto actual, la principal prioridad del ejército estadounidense, tal como se establece en la NDS 2026, es defender el territorio nacional de Estados Unidos (DOW, 2026). Esto incluye explícitamente la defensa activa de los intereses de ese país en todo el Hemisferio Occidental,[2] mediante el llamado «Corolario Trump» de la Doctrina Monroe[3]. Esta reafirmación tiene como objetivo restaurar la preeminencia de la potencia del norte en la región americana, asegurar territorios clave[4], contrarrestar a los narcoterroristas y a los cárteles[5], prevenir las incursiones de sus adversarios[6] o el control de objetivos estratégicos, frenar la migración masiva y el flujo de drogas, y garantizar un acceso estable a las cadenas de suministro críticas y a las ubicaciones estratégicas.
[2] En otras palabras, el continente americano en su totalidad.
[3] El «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe es una formulación política introducida por la segunda administración del Presidente Trump, descrita explícitamente en la NSS y reafirmada en la NDS. Representa un renacimiento y una expansión modernos de la Doctrina Monroe original de 1823, adaptados a las prioridades contemporáneas de America First.
[4] Por ejemplo, el Canal de Panamá y Groenlandia.
[5] Un ejemplo ilustrativo es la muerte ocurrida el 22 de febrero de 2026 de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», identificado como uno de los principales líderes del crimen organizado en México y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación.
[6] Entendidos ampliamente como China, aunque también se mencionan Rusia e Irán. Esto incluye contrarrestar la influencia económica china (por ejemplo, inversiones en puertos, infraestructura y recursos en América Latina y el Caribe), las actividades rusas e iraníes, así como sus posibles puntos de apoyo de carácter militar.
No obstante, el Indo-Pacífico no ha perdido centralidad, pues continúa siendo considerado un espacio vital para los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos, además de constituir el escenario donde se ubica su principal competidor estratégico, China. Sin embargo, en la jerarquización explícita de prioridades ocupa el segundo lugar (Steptoe, 2026). Este reajuste implica la aceptación de un mayor nivel de riesgo en teatros considerados secundarios —como Europa y Oriente Medio— con el fin de concentrar recursos y atención en el equilibrio nacional, hemisférico e Indo-Pacífico.
Política estadounidense y dinámica de las alianzas en el Indo-Pacífico
Tanto la NSS 2025 como la NDS 2026 redefinen a China principalmente como un competidor económico y condicional, en lugar de una amenaza militar existencial. Estados Unidos busca mantener su superioridad militar mediante el reparto de cargas entre aliados, al tiempo que persigue acuerdos transaccionales con Pekín, como la visita del presidente Trump a China prevista para abril de 2026.
Formatos minilaterales de cooperación estratégica
Diálogo Cuadrilateral de Seguridad, Quad
El «Diálogo Cuadrilateral de Seguridad» (Quadrilateral Security Dialogue, conocido como Quad en inglés) es una asociación diplomática estratégica que reúne cuatro democracias: Estados Unidos, Japón, India y Australia. En el último tiempo, y en el plano político-estratégico, destacan dos reuniones de ministros de relaciones exteriores, celebradas el 21 de enero de 2025 y el 1 de julio del mismo año (Reuters, 2025), que reafirmaron la convergencia de prioridades en materia de disuasión, resiliencia y estabilidad regional. En el ámbito operativo, tuvo lugar del 10 al 18 de noviembre de 2025, frente a la isla de Guam y en la zona de entrenamiento del Pacífico Occidental, el ejercicio naval conjunto «Malabar 2025» (The Diplomat, 2025).
AUKUS
El AUKUS es una alianza trilateral en materia de seguridad entre Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos (AU-UK-US). Su objetivo es mejorar la cooperación en materia de defensa y seguridad en la región. Esta alianza se estructura en torno a dos pilares principales: en primer lugar, submarinos de propulsión nuclear, es decir, dotar a Australia de capacidad SSN[7]; y, en segundo lugar, adquirir capacidades avanzadas e intercambiar tecnología. Entre los avances se incluyen proyectos conjuntos, como los «tiburones fantasmas», vehículos submarinos autónomos de gran tamaño (Reuters, 2025) así como el impulso a corto plazo de la tecnología de combate. Entre los avances recientes destacan las escalas técnicas y las actividades de mantenimiento de submarinos británicos en HMAS[8] Stirling, Australia (Defence Ministers, Australia, 2026), así como la reactivación, en febrero de 2025, del Diálogo sobre la Industria de Defensa entre Australia y el Reino Unido (Defence Ministers, Australia, 2026).
[7] SSN = Ship Submersible Nuclear (en español: “submarino de ataque de propulsión nuclear”).
[8] HMAS = Her Majesty’s Australian Ship (en español: “Buque australiano de Su Majestad”). También puede aplicarse a bases navales (como HMAS Sterling), aunque originalmente es un prefijo para buques.
Figura N°2 Un vehículo submarino autónomo «Tiburón Fantasma» de Anduril (XL-AUV) en la base de la Armada Real Australiana HMAS Kuttabul en Sídney (Australia) Nota:Reuters (2025).
Política china y dinámica de las alianzas en el Indo-Pacífico
China defiende una retórica de «comunidad con un futuro compartido para la humanidad»[9], pero en la práctica ejerce un dominio regional asertivo mediante la diplomacia económica, como la «Iniciativa de la Franja y la Ruta» (Belt and Road Initiative, BRI por su sigla en inglés), la coacción marítima en la «zona gris», como la «Línea de Nueve Trazos»,[10] y múltiples alianzas. Evita los bloques
[9] La «comunidad de futuro compartido para la humanidad» es un concepto fundamental de la política exterior china. El objetivo es construir un mundo abierto, inclusivo, limpio y hermoso caracterizado por una paz duradera a través del diálogo y la consulta, en lugar de la confrontación.
militares amplios y, en su lugar, utiliza su influencia, sus infraestructuras y su poderío bilateral para ampliar su alcance y contrarrestar la contención liderada por Estados Unidos.
[10] La «Línea de Nueve Trazos» es una demarcación que aparece en los mapas oficiales chinos y delimita las amplias reivindicaciones marítimas de China en el Mar de China Meridional. Abarca alrededor del 90 % de las aguas de ese mar, incluidas zonas clave en disputa con otros países, como las islas Paracel y las islas Spratly.
Principales alianzas y asociaciones
China tiene pocos aliados basados en tratados, pero mantiene estrechos vínculos estratégicos con algunos países de la región. Así, Rusia mantiene una profunda coordinación militar, energética y diplomática con China, como, por ejemplo, ejercicios conjuntos y la venta de armas. Además, se brinda apoyo mutuo para contrarrestar la presión occidental (Mercator Institute for China Studies, 2026). Con Corea del Norte, China tiene un tratado de seguridad de larga data, le brinda un respaldo económico y político y un alineamiento militar limitado, pero fiable (NK News, 2026). Pakistán, por su parte, es el socio bilateral más fuerte de China en el sur de Asia, con una sólida cooperación militar y un alineamiento estratégico contra la India (The Diplomat, 2026). Camboya y Laos son los socios más cercanos del sudeste asiático: hay una fuerte inversión china, bases militares y acceso, por ejemplo, a la base naval de Ream (U.S. Department of Defense, 2025), así como apoyo político (Defense News, 2026). Y con Irán había, al menos, hasta el inicio de la guerra del 28 de febrero, una creciente cooperación en materia de energía y armamento. El 24 de febrero de este año se hizo público un informe que señalaba que Irán estaba cerca de cerrar un acuerdo para comprar misiles supersónicos antibuque a China (Reuters, 2026), y quizá ello fue una de las tantas causas del ataque estadounidense-israelí a Irán el 28 de febrero (CNN, 2026).
Figura N°3 Ubicaciones identificadas de interés para el Ejército Popular de Liberación de China, incluyendo a Camboya Nota: U.S. Department of Defense (2025).
Marcos multilaterales
Organización de Cooperación de Shanghái (OCS):
Se trata de un grupo centrado en la seguridad cuyos miembros incluyen a Rusia, a los Estados de Asia Central, a la India, a Pakistán e Irán. Hace hincapié en la cooperación en la lucha contra el terrorismo y en cuestiones de seguridad más amplias (Hudson Institute, 2025). Entre sus actividades, y en los últimos meses, es digno de mención el ejercicio antiterrorista multinacional «Sahand-2025», celebrado en Irán en diciembre de 2025 (Mercator Institute for China Studies, 2025).
BRICS
Se trata de un conjunto de países, entre ellos Brasil, India y China, que promueve alternativas a los sistemas financieros occidentales y a la multipolaridad. Ha adquirido un peso simbólico como contrapeso frente a las instituciones occidentales, especialmente en medio del aislamiento de Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022 y del impulso de China hacia la multipolaridad. En 2025-2026, el BRICS se ha centrado en ampliar el comercio en moneda local, los sistemas de pago digitales y el alcance al Sur Global (Asia Times, 2026).
Conclusión
En el Indo-Pacífico, epicentro de la competencia sistémica entre grandes potencias, Estados Unidos y China protagonizan una confrontación centrada en la zona gris, donde Pekín emplea tácticas coercitivas no bélicas —presión marítima, militarización gradual, influencia y coerción económica— para alterar el statu quo sin cruzar el umbral de un conflicto armado.
Washington ha reordenado sus prioridades estratégicas, priorizando la defensa del territorio continental y el Hemisferio Occidental, bajo una reinterpretación moderna de la Doctrina Monroe con el «Corolario Trump», aceptando riesgos calculados en teatros secundarios como Europa y Medio Oriente, y exigiendo mayor burden-sharing[11] a sus aliados para concentrar recursos en el Indo-Pacífico, ahora el segundo eje prioritario. China, en paralelo, avanza hacia un predominio regional de facto mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, acciones acumulativas de zona gris, paciencia estratégica y vínculos selectivos con actores revisionistas, evitando alianzas formales multilaterales. La mayoría de los Estados regionales responden con estrategias de hedging[12], equilibrando una profunda inserción económica con Pekín y la preservación de lazos de seguridad con Washington y sus socios, en busca de autonomía y de mitigación de riesgos.
El entorno permanece tenso pero contenido, sin señales inmediatas de escalada al conflicto convencional, aunque altamente volátil y dependiente de la gestión de crisis, de los canales de comunicación y de la calibración mutua para evitar errores de cálculo en esta competencia prolongada e incierta.
[11] Burden-sharing significa «reparto de cargas» o «distribución de responsabilidades».
[12] Hedging significa «estrategia de cobertura» o «estrategia de diversificación de riesgos», y se refiere a que los Estados no se alinean completamente con una sola potencia.